uno de amor
tengo el papel en el suelo, la pluma en la mano y la mente en la nada. y empiezo a andar. y recorro mis días, la calle, tu cuerpo. y de mis días te digo que he vivido mucho tiempo, un chingo si lo he de comparar con lo que vive un perro, una hormiga o una mariposa. y son estos días los que a veces me entristecen. desde que dejé de ser niño me llevan más rápido. la risa se me hace ardua y los sueños son cada vez menos intensos. de la calle te digo que me ha enseñado más que la escuela, que punza, que saca las lágrimas, que quema, que atropella, pero que la camino porque sino sería un cobarde más bajo la polilla. y si mientras la camino me ofrecen los tenis que vuelan , saco entonces del enpolvo mis huaraches; y si me quieren vender a la de a güevo un celular, decido irme caminando hasta tu casa y decirte con mi boca sucia que te quiero; y si me dan un golpe por la espalda, desenfundo la crayola y entonces ahora sí: a rajarnos la madre. ya de tu cuerpo te digo que nunca he estado en lugar mejor que ahí, que mi lengua nunca ha estado tan en paz como en tu ombligo, que mi rostro nunca ha tenido tanta fe como entre tus pechos, y cuando dices que el amor no existe, al sentir el palpitar de tu vagina, al escuchar como va pronunciando su poema y yo bebiendo sus versos, me doy cuenta que sí, que sí, que claro que existe.
